Luxor es en la actualidad una ciudad volcada totalmente hacia el turismo. En la orilla este del Nilo se levantan impresionantes los templos de Luxor y Karnak que fueron construidos de dentro hacia fuera en honor a distintos dioses y en la orilla oeste el Valle de los Reyes y los templos de Hatsepsut y Ramesseum. Tenga en cuenta la luz diurna a la hora de visitar estos monumentos, es esencial y mientras que unos se aprecian mejor a primera hora de la mañana, otros adquieren un especial esplendor antes del crepúsculo.

Luxor se asienta en parte sobre la mítica Tebas, capital del Imperio Medio que rendía culto a Amón. De esta antigua ciudad aún se conservan dos templos situados en pleno corazón de la villa y la necrópolis que acoge los restos de los reyes del Imperio Medio.

El Templo de Karnak se considera el monumento egipcio de mayor tamaño. Además del Templo de Amón, el principal, existen otros 20 templos y santuarios más pequeños, dos obeliscos de gran tamaño, el escarabajo gigante de Amenofis III, 10 pilones, patios intermedios, numerosas salas y otros recintos que circundan el santuario que se extiende a lo largo de 25 hectáreas. Realmente imponente resulta el conocido como "bosque de columnas", en total 122, que están situadas a los lados del pasadizo central. También es digno de visitarse el Museo al aire libre que como piezas clave expone el relicario de la reina Hatsepsut y la "capilla blanca" de Sesostris. Este recinto se construyó durante 2.000 años atribuyéndose sus orígenes a la Dinastía XVIII. Se recomienda hacer la visita por la tarde.

El Templo de Luxor fue construido en honor de los tres dioses protectores de Tebas, Amón, Chons y Mut. Este templo fue levantado durante los reinados de Amenofis III, durante el que se construyó una buena parte del recinto, Tutankamon, Horemhem, Ramsés II y Alejandro Magno. El templo tiene como peculiaridad su forma, es largo, 230 m., y estrecho. La entrada resulta imponente con la dos enormes estatuas de Ramsés II y un obelisco. A continuación se encuentra un paseo a cuyos lados están situadas esfinges con cabeza de cabra. La entrada está adornada con preciosos relieves que representan la victoria egipcia contra los hititas. Detrás de la entrada se levanta la Mezquita de Abu el-Haggag. También se puede visitar el Santuario de la Reina Hatshepsut.

La ribera occidental del Nilo ofrece un paisaje mágico con montañas de color rosado y una hermosa llanura cuyo contraste resulta fascinante, sobre todo, a primera hora de la mañana. Después de admirar este paisaje se suelen visitar los Colosos de Memmón que con 18 metros de altura custodian el templo funerario de Amenofis III. La figura situada más al norte es conocida como la "cantante" ya que con el calor emitía extraños sonidos. Como curiosidad reseñar que los pies de estos colosos miden 3 metros de ancho. El siguiente monumento fue ordenado construir por la única mujer que ocupó el trono de los faraones y está situado en un entorno natural muy hermoso, se trata del Templo de Hatshepsut. Este templo se compone de tres terrazas superpuestas y varias columnatas que se comunican a través de diferentes rampas. Hatshepsut asumió el poder con 24 años y aparecía públicamente con barba postiza para mostrar rasgos masculinos.

Son dignos de contemplarse también los restos del Ramesseum, templo mortuorio de Ramsés II, faraón que tuvo más de 80 hijos, cuyo principal atractivo es el coloso de granito que se derrumbó ante la entrada de la sala hipóstila (para hacerse una idea de su tamaño sepa que el pie mide 3 metros y medio) y Medinat Habu, templo mortuorio de Ramsés III rodeado por un muro de adobe que tiene el aspecto de una fortificación.

El Valle de las Reinas acoge los restos de las esposas de los faraones, en total unas 70 tumbas, donde también se enterraron los príncipes de menor edad. Las Tumbas de los Nobles constan de 414 tumbas privadas con preciosos relieves con escenas de vida alegre y vida rural. También los trabajadores que construyeron el Valle de los Reyes tienen su última morada en Deir-el Medina, las tumbas de los obreros, los distintos operarios que trabajaron en las tumbas reales vivieron apartados del resto de la sociedad por miedo a que revelaran el lugar exacto de las tumbas reales.

Hasta el momento se han descubierto 64 tumbas de las dinastías XVIII y XX en el Valle de los Reyes. Destacan las de Ramsés VI, Sethi I, Thutmosis III y, especialmente, la de Tutankamon que fue descubierta en 1922 por Howard Carter. Esta es la única tumba que no había sido profanada ni saqueada por los ladrones de tumbas. Se encontraron en su interior más de 5.000 objetos de valor incalculable como cajas de oro y piedras preciosas, una carreta de oro, lámparas, jarrones de alabastro, sandalias, estatuas de sirvientes, reposacabezas en oro y muchos más. Este fastuoso tesoro se encuentra, en su mayoría, en el Museo Egipcio de El Cairo. Para disfrutar del Valle en su plenitud se recomienda la visita a primera hora de la mañana o bien, a última de la tarde.